DIVERDI BOLETÍN DE INFORMACIÓN DISCOGRÁFICA

giu/jun 2002 (n. 105)

SPAGNA (SPA)

solo versione testo

only text mode

Abballati, abballati! es un recital muy heterogéneo que intenta presentar una pequeña muestra del amplio abanico de prácticas musicales del medievo siciliano

Al Qantarah y Fabio Tricomi ([...] ha elegido una adecuada combinación inspirada en la iconografía presente en los frescos de la Capella Palatina de Palermo

 

 

El Medievo en la isla Trinacria
Abballati, Abballati!, los sonidos de la Sicilia medieval, en el sello FONÈ

ABBALLATI, ABBALLATI! - Cantos y músicas de la Sicilia medieval / Ensemble Al Qantarah / FONÉ / Ref.: FONÉ 001 (1 SACD - Super Audio CDs en formato híbrido, compatible con todos los equipos) D1

 

«... todos los pueblos, uno tras otro, la invadieron y conquistaron; tan imperiosa fue la ambición de poseerla que, como una bella muchacha ardientemente deseada, llevó a tantos hombres a batirse y a morir por ella.» (Guy de Maupassant)

Basta con echar una ojeada a un mapa para percatarse de la privilegiada posición que ocupa Sicilia: es escala obligada para el viajero que se desplaza por mar entre los confines oriental y occidental de Europa, y sirve de puente entre ésta y África. No es necesario ser muy perspicaz para intuir que la historia de la isla presenta, a grandes rasgos, bastantes similitudes con la de la Península Ibérica: podría resumirse en una serie monótona y previsible de invasiones sucesivas a cargo de las civilizaciones que en cada época han ostentado la hegemonía del Mediterráneo: sicanos, élimos y sículos; fenicios, griegos, romanos; bizantinos, árabes, normandos... Solo conociendo las numerosas influencias culturales que se entremezclaron en este enclave estratégico podremos entender la diversidad de formas que encontramos en la música siciliana. Bajo el reinado (1208- 1250) de Federico II de Suabia, la isla se convirtió en un centro intelectual de primer orden. El emperador, amante de la filosofía, la lingüística y las ciencias, se había criado en Palermo, y a pesar de que las obligaciones de su cargo le mantuvieron lejos de su ciudad natal, siempre consideró a Sicilia como una de las joyas de su corona. Su corte, donde se dieron cita innumerables sabios árabes y judíos y poetas como Dante, evoca el esplendor y la atmósfera de tolerancia de la Escuela de Traductores de Toledo de Alfonso X el Sabio. No es pues de extrañar que en este compacto encontremos algunas piezas que estilísticamente hablando nos recuerdan a las cantigas de Santa María...

Abballati, abballati! es un recital muy heterogéneo que intenta presentar una pequeña muestra del amplio abanico de prácticas musicales del medievo siciliano. A lo largo de sus 75 minutos de duración se ofrecen cantos musulmanes referidos a la historia de Jesús y María procedentes del Corán (Surat Mariam, en dos partes, al principio y al final del programa), ejemplos de polifonías de la liturgia latina de la época de la dominación normanda (que traerán a la memoria del aficionado los cantos corsos), canciones carnavalescas y seculares (en dialecto siciliano), dos piezas de origen persa (Navaii, vocal y Parandoush, instrumental), y algunas danzas (claramente emparentadas con la tarantela). También se incluye una melodía trovadoresca, Ben m’è venuto, como demostración de que la poesía de aquel tiempo fue concebida para ser cantada, aunque las partituras no se hayan conservado. El libreto incluye los textos originales de todas las piezas, aunque solo la traducción al italiano de la mayoría de ellas. La música que aparece en el compacto procede de diversas fuentes, aunque las dos principales son el Tropario de Catania -cuyo manuscrito por cierto se custodia en la Biblioteca Nacional de Madrid- y una recopilación de música popular siciliana de principios de este siglo (el «Corpus Favara»). A la hora de escoger el instrumentarium, Al Qantarah y Fabio Tricomi (a quien los aficionados a este tipo de repertorios recordarán por aquel disco con el grupo Acantus, Sacred Songs of the people from Medieval Italy, largamente aclamado por David Fallows en la revista Grammophone) ha elegido una adecuada combinación inspirada en la iconografía presente en los frescos de la Capella Palatina de Palermo: además de instrumentos orientales, como la darbuka, el tar, el laúd o el sitar, escucharemos instrumentos tradicionales autóctonos como el marranzanu (idiófono punteado, especie de birimbao o arpa de boca que bien tocado produce una nota pedal de fondo y otras que van conformando la melodía), el tammurreddu (membranófono similar al pandero cuyos predecesores se utilizaban en los rituales orgiásticos grecorromanos y que actualmente todavía se emplea en los grupos de tarantelas de Calabria) o el friscalettu (flauta de caña pastoril de origen griego). Añadiremos que este disco, grabado en el Castello Ursino de Catania, estuvo disponible en el sello FONÈ (sello para audiófilos) con la referencia 99 F07, pero se ofrece ahora en formato Hybrid SACD, compatible tanto con los lectores de CD normales como con la nueva generación de reproductores surround preparados para grabaciones multicanal estéreo de alta resolución con tecnología DSD (Direct Stream DigitalTM).

Nota para lectores curiosos:

No es demasiado fácil encontrar información sobre danzas e instrumentos populares de un lugar tan peculiar y variopinto como Sicilia. El Coro Città di Trapani posee un sitio web en italiano con interesantes descripciones de instrumentos:

www.corocittaditrapani.org/repertorio.htm, y en la dirección www.oriundi.hpg.ig.com.br/danca.htm (en portugués) hay diversas fotografías de la ejecución de ciertas danzas tradicionales propias de la isla.

Belén Gallego